domingo, septiembre 3

LOS DERECHOS DEL NIÑ@

Edita: Ayuntamiento de Totana / Concejalía de la Infancia.
Totana, 2001
Tamaño: 12 x 24 cm.
Portada color, interiores bicolor.
Número páginas: 28
Encuadernado con grapa.
Imprenta: Santa Eulalia (Totana)
Depósito legal: MU-2109-2001
Autor: Vicente Tiburcio Caballero




A través de los personajes Santi y Lali, el autor, Vicente Tiburcio, hacía un repaso, educativo y divulgativo, de los diez artículos de la Declaración de los Derechos del Niño propugnados por las Naciones Unidas en 1959, invitando a la reflexión de los mismos. En página par se incluía el texto de cada uno de los derechos y en página impar una breve historieta de cuatro viñetas haciendo alusión a los mismos. A modo de presentación se incluía un texto de Josefina Gálvez Martínez, en aquellas fechas, Concejala de Infancia.




VICENTE TIBURCIO CABALLERO
Cartagena, 1961.
Firma: Ulan Bator (Junto a J. Álvarez). Vte Tiburcio

Dibujante y articulista de los años ochenta. Profesor y diseñador gráfico, licenciado en Bellas Artes. Conectado a la nueva escuela valenciana dentro de la llamada “linea clara”. Coordinador de los primeros certámenes de Murcia Joven Cómic y de la sección de cómic de la revista, ochentera, murciana Boca a Boca.

Gracias a esta trayectoria dio el salto al panorama nacional publicando las series: Amor en F. M. y  Náufragos en la revista El Víbora y publicando trabajos en las revistas Madriz y Cairo. Articulista de secciones de cómics en diversas publicaciones y diarios donde, además de escribir, dibujó solo y en conjunción con Juan Álvarez (Diario 16 Murcia).

Entre las décadas de los ochenta y los noventa publicó en cabeceras murcianas como: La Opinión, Lean, Cuadernos Campus, La Antorcha, Esta Región, Spirit, El Tío Saín, Punto de Encuentro y en otras foráneas como: La Ciutat o Marca Acme, además de realizar las ilustraciones de diversos libros.

Actualmente se dedica a la actividad docente, la pintura y la escritura.




 ¿QUIERES DECIDIR EL FUTURO DE CARTAGENA?

Edita: Ayuntamiento de Cartagena / PSOE.
Cartagena, 1995
Tamaño: 24 x 17 cm.
Imprenta. Portada color e interior en B/N.
Número páginas: 8
Encuadernado con grapa.
Autor: Marcos Martínez López




Cómic, eminentemente, propagandístico que, el Partido Socialista, gobernando, por aquel entonces,  en el municipio de Cartagena, difundió para alentar su, próxima, campaña electoral entre los jóvenes, a quienes iba destinado el mismo.

A través de una pareja de jóvenes que acaban de cumplir la mayoría de edad, que se enfrentaban a sus primeras elecciones y debían decidir su voto por primera vez, se  detallaban los logros realizados y los planes de mejora futura en cuanto a materia de juventud del gobierno vigente. En tercera de portadas se hacía una relación detallada de todos los logros realizados por el equipo de gobierno municipal entre 1991 y 1995.

Su autor fue Marcos Martínez López (Marsella, 1968), residente desde muy joven en Cartagena,  utilizando un estilo similar al belga Yves Chaland, pura línea clara, pero con personalidad propia. Martínez López, ese mismo año de 1995, realizaría otro cómic publicitario en Cartagena: Vigilimpiantes Lhicarsianos
NO ME JODAS, PEREZ

Edita: Lorente Editor
Cartagena, 2006
3 nº
Tamaño: 21 x 15 cm.
Fotocopia.
Número páginas: Nº 0: 40. Nº 1/2: 28
PVP: Nº 0: 1€. Nº  1/2: 1'5€

Fanzine de crítica mordaz y destructiva que arremetía contra los males y maliciosos del medio secuencial desde una mirada objetiva, además, como contrapunto, se incluían textos de investigación y ensayos sobre obras y autores. Sucesor de ‘Mea Culpa’ de idénticas características y comandado, igualmente, por Gregorio Lorente, reunía un ecléctico equipo fijo formado por Enrique Machuca, Paco Olivares y los dibujantes Juanjo López y Loren Lorente, contando con las colaboraciones especiales de Manuel Barrero, José Antonio Ortega Anguiano o Paco Nájera.

A modo de curiosidad los números 0 y 2 llevaban una parte invertida por lo que se podía comenzar leyendo como si se tratara de dos publicaciones con portadas y orientaciones temáticas diferentes con solo darles la vuelta. A esto los americanos lo llaman ‘flip-book’. Las portadas de los números 1 y 2 eran fotocopias a color. El número 2 encartaba un póster central.




Desglose:

Nº 0
Portada: Juanjo López
2ª Portadas: Editorial por Gregorio Lorente
Pag. 1/7 Texto ‘Memorias de Megamultimedia por Enrique Machuca.
Pag. 8-9 Texto ‘La vieja memoria de un dibujante. Suso Peña: Breves apuntes de un creador de agencia’ por Paco Olivares.
Pag. 10/11 Texto ‘Brocal Remohí: Fantasía inédita’ por Gregorio Lorente.
Pag. 12/18 Texto ‘La antropología en Prince Valiant’ por José A. Ortega.
Pag. 19/30 Texto ‘La entrevista casi definitiva’ Entrevista a Antonio Martín por Gregorio Lorente.
Reverso:
Portada: Gregorio Lorente
2ª Portadas: Editorial ‘Coda-cola. Más que un editorial…’ por Gregorio Lorente.
Pag. 1/2 Texto ‘De momento ni el reintegro por Gregorio Lorente.
Pag. 3/4 Texto ‘Quién teme al Cuadrado feroz?’ Por Pedro Fajardo.
Pag. 5/6 Texto ‘2006 Salón del comió de Granada (o como se diga eso)’ por Gregorio Lorente.




Nº 1
Portada: Lorenzo Lorente
2ª Portadas: Editorial por Grego Lorente
Pag. 1 Texto. Continua la editorial iniciada en segunda de portadas.
Pag. 2/3 Texto ‘Il duce del humor absurdo y desenfrenado’ (En memoria del italiano Benito Jacovitti) por Paco Olivares.
Pag. 4/7 Texto ‘Editando DC’ por Enrique Machuca.
Pag. 8/9 Texto ‘F. Naranjo, un crítico con poquito gas…’ por Pedro Fajardo.
Pag. 10/11 Texto ‘Desechos del dibujante de tebeos’ por Paco Olivares.
Pag. 12/15 Texto ‘Contando unas pocas cosas…’ por Gregorio Lorente.
Pag. 16/17 Texto ‘Zalón del comi de Graná, un año mah, como zi ná’ por Paco Olivares.
Pag. 18/20 Texto ‘El espíritu que se va. El Spirit que viene’ por Gregorio Lorente.
3ª Portadas: Texto ‘Despedida, cierre y post scriptum’ por Gregorio Lorente.
4ª Portadas: Montaje de ilustraciones.






Nº 2
Portada: Lorenzo Lorente
2ª Portadas: Editorial por Gregorio Lorente.
Pag. 1/3 Texto ‘De blog en blog’ por Enrique Machuca.
Pag. 4/5 Texto ‘Desconocido Noales’ por Paco Olivares.
Pag. 6/9 Texto ‘Contando unas pocas cosas’ por Gregorio Lorente.
Reverso: ‘Especial Manfred Sommer. Ante en guerra’
Portada: Manfred Sommer
2ª Portadas: Texto ‘Manfred Sommer: Arte en guerra’ por Gregorio Lorente.
Pag. 1 Texto continuación del artículo iniciado en segunda de portadas.
Pag. 2/4 Texto ‘Good bye, Manfred Sommer’ por Paco Olivares.
Pag. 5 Ilustración y breve texto del dibujante José Ortiz.
Pag. 6/9 Texto ‘Sommer, entre Cástor y Pólux’ por Manuel Barrero.
Pag. 10/11 Texto ‘De un hijo adoptivo’ por Paco Nájera.
Poster central:
Anverso: Ilustración de Manfred Sommer
Reverso: ‘Sommer checklist’. Comicgrafía de Manfred Sommer


MEA CULPA

Edita: Gregorio Lorente
Cartagena, 1999
9 nº (Existe número 0).
Tamaño: 21 x 15 cm.
Fotocopia B/N.
Número páginas: Nº 0: 24. Nº 1/2: 28. Nº 3/5: 32. Nº 6: 40. Nº 7/8: 44.
Encuadernado con grapa.
PVP: Nº 0 y 2: 100 pts.  Nº 1 y 3/5: 150 pts. Nº 6/7: 175 pts. Nº 8: 200 pts.




“Fanzine de opinión, crítica, cachondeo, investigación, polémica y denuncia” como rezaba en su inicial subtítulo enmarcado en un contexto ácido y, a veces, corrosivo contra los propios críticos de otras revistas, autores poco profesionales, ferias y eventos mal engalanados e, individuos de mala catadura que pueblan el curioso mundo de la historieta española, utilizando, siempre, abundante material gráfico para ilustrar cada ejemplar viniera o no al caso. También tuvo apartado para la investigación de autores hispanos y 
extranjeros.


















Como curiosidad los dos últimos números presentaban sendos monográficos uno dedicado a Pere Olivé y otro a Karpa en forma de ‘flip book’. Colaboraron los locales: Gregorio Lorente, Víctor Eme, Lorenzo Lorente, Juanjo López, Paco Olivares; los eventuales: Luis Parreño, Juan León Hernández y Carlos J. Lluch; y los foráneos: José A. Ortega Anguiano, Jaime Brocal Remohí, Manuel Barrero, Francisco Tadeo Juan, Enrique Machuca, Joseba Acebes y Francisco Nájera.






A continuación recupero un largo texto, realizado por Gregorio Lorente, para el número 30 del fanzine Pasaba por Aquí, especial faneditores, que nunca llegó a editarse y que relata, bastante bien, la trayectoria y milagros de este hombre.




EL CUTREZINE DE CRÍTICA (LÉASE MEA CULPA)

Aclaro: el cutrezine acerca del cual trataré no es el del vecino de enfrente, ni tampoco el otro, o sea, el que antecede a este artículo. El cutrezine al que me refiero es uno que edité yo –vaya usted a saber por qué–, que se vino en llamar Mea Culpa, con perdón de la mesa, y del que, seguramente, nadie habrá oído hablar (aparte de que tampoco lo leían quienes decían hacerlo, que esa es otra).




Este Mea Culpa que digo y por lo que recuerdo, debió de salir de entre las tripas de quien suscribe y del cerebro de Paco Olivares, en una época en la que éramos más competentes que el mismísimo dúo dinámico (me refiero a Batman y Robin, no a las dos mojamas esas que cantan siempre lo mismo). La cosa es que nos estábamos desayunando, un cortado y un solo largo, americano que se dice, y de pronto se nos encendió la bombilla de un fanzine de crítica crítica, crítica pura, crítica razonada, crítica sobre los críticos y enteradillos del tebeo, que los hay y muy petardos. Y así.

Fue, casualmente, un crítico francés, André Rousseau, quien dio en el clavo al revelar que “la crítica apenas debe trascender los límites de lo objetivo, sin descender jamás a la jactancia de los juicios de valor. Frente a la obra ajena tendría que hacer como los botánicos: limitarse a decir “esto es una rosa y eso otro un cardo” y dejar al lector que elija sus propios caminos de acercamiento”. Pero ustedes, como yo, saben que esto nunca es así. Hemos conocido una etapa en la que casi se editaban más revistas sobre tebeos que tebeos en sí. Y cada una de estas revistas vacilaba de cohorte de críticos de relumbrón y lujo, doctores en viñetas por la universidad de Farfollalandia, de los de mírame y no me toques y esto es así porque lo digo yo, y, como pasaba con Blas, punto redondo.




Pues no. De eso nada. Ni verdades absolutas ni afirmaciones de embudo. Ni críticos horroris causa en tebeo ni lectores tontos de baba. Llegamos a un punto en el que los criticones se creían los amos del cotarro, los más listos, los más guapos y los más más, sin nadie que se atreviese a mojarles la oreja. 

Y apareció Mea Culpa.

Lo voy a decir como lo siento: a mí, el fanzine me cogió con ganas. De manera que me volqué lo más y mejor que supe y pude en él. Desde la maqueta hasta los contenidos. Otra cosa será que el resultado estuviese a la altura de lo esperado, que no, nunca. Uno siempre esperaba más. Pero fue bonito, aunque cutre, mientras duró.




Dentro de lo malo, nos quedó bien. Planteamos el MC como un puñado de opiniones vitriólicas unas veces, cachondas otras, sinceras siempre, recogidas en fotocopias y agrupadas con grapa, o sea, agrapadas. Y, aparte de un núcleo redactor estable y más o menos fijo (el Olivares, Manuel Barrero, Luis Parreño y un servidor), nos pudimos rodear de un grupo de colaboradores de verdadero lujo. Cada cual aportaba su punto de vista, su saber y su parecer, con total libertad e independencia. Encima, ninguno de ellos cobró una mísera peseta: se conformaron con recibir un ejemplar fotocopiado y hasta la próxima. Profesionales, o sea, aunque sus nombres no aparezcan de tanto en tanto en los créditos de afamadas publicaciones.

Así es que yo estaba en la gloria. 

Reivindicamos autores, denunciamos plagios, iluminamos chanchullos, reseñamos historietas, le dijimos pan al pan y gilipollas al cretino. Porque éramos, y quiero pensar que aún somos, así. Sinceros. Honestos. Independientes. Valores que poco o nada cuentan en la industria del tebeo, pero miren lo que les digo: a este mundo hemos venido para sufrir.




Y si todo pinta tan bonito, ¿por qué se acabo el MC?, se dirá más de uno. Buena pregunta. Yo todavía, a mi edad, me la hago. La pregunta, digo. Y tengo dos o tres razones que no me terminan de convencer, pero me apaño con ellas. En primer lugar, la falta de lectores. Una publicación sin lectores es como un jardín sin flores o –¿me atreveré a decirlo?– una mujer sin tetas. Y cuando digo “lectores” quiero decir “compradores”, que si alguno hubo que se dejara los duros en él para colgarlo en la púa, a mí plín. Lo que quiero decir y digo es que la edición no se amortizaba. Nunca se amortizó. Y esto no es una empresa pública, señores. Esto salía de bolsillos privados. Por tanto, cuando los números se volvieron más rojos que ñoras, se acabó.

Otro motivo, que no excusa, fue la falta de periodicidad que marcamos desde el principio. Al no tener una fecha comprometida, nos rascábamos el ombligo (con lo mal que suele oler) y veíamos los días pasar. Así nos podíamos juntar con cincuenta artículos que a la hora de publicar estaban más caducos que los gusanitos de un Todo a Cien. Mal asunto.

Y aún hay un tercer fundamento que me llevó a defuncionar el fanzine. Parte público y parte privado. El público es que conforme fuimos concretando los objetivos del MC nos fuimos decantando por la idea de un flip-fanzine: por un lado, la parte de crítica y opinión, y por otra, una suerte de monográfico, reivindicativo o no, sobre una figura relevante de la historieta. El número 9, con monográfico dedicado a la figura del histori(ete)ador Antonio Martín, se me estaba escapando de las manos. A eso le añaden mis circunstancias privadas y particulares –que no vienen al caso– y ya lo tienen: punto y... ¿final? ¿seguido?

Se verá.

RETROSPECTIVA

Efectivamente, recapitulando sobre el Mea me doy cuenta de que fue una época dorada al huevo. Porque le echamos algunos al asunto. Criticar está muy feo, pero criticar a la supuesta crítica, no vean. Me parece y tengo por cierto que hay pocos fanzines que hayan hecho lo que el nuestro. Hablo en plural porque el Mea Culpa no fue nunca fruto de un esfuerzo individual. Si sólo de mí hubiese dependido, habría sido otra cosa. Ni mejor ni peor. Diferente.

Bueno, ¿han intentado ustedes hacerle ver a Dios sus fallos? Por nadie pase. Es que te puedes aburrir y llevarte guantazos por todos lados. Pues eso fue lo que hicimos y eso fue lo que nos pasó. A mí me han llegado a decir que no me contrataban como editor en una editorial porque sacaba un fanzine donde me metía con todos y peleaba a medio mundo. Ja, ja. Criticar y criticar, hablar y criticar, opinar y criticar. ¿Tan mal lo hicimos?

¿Tan feo está decir que hay concursos de tebeos politizados y mamandurriados hasta el extremo? ¿Tan incorrecto es razonar que el tal J. Edén –un gilipollas, no se molesten en buscarlo– es imbécil profundo? ¿Tan pernicioso es denunciar la olla de grillos y corral de gallinas que es la industria española del tebeo? Porque dijimos todo esto y más. Hablamos de jornadas de cómic, de muñecos, de tebeos, de autores y editores, de esto y aquello. Es gracioso. Creo que hablamos de todo y aún nos faltó mucho por decir.

Todo esto lo veo ahora y me entran ganas de enganchar el QuarkXpress y ponerme otra vez a maquetar. A decir que los del Wendigo han perdido el Norte; que a Forum no la conoce ni la madre que la parió; que algunos editores de La Cúpula tienen una afición muy cochina por ir fumados en público; que Rafael Marín es puro ombligo (y maleducado, además; lo de feo no viene al caso); que Pacheco sigue siendo un bluff (¿cuándo se darán cuenta?); que a don Antonio Martín lo apuñalaron por la espalda, de frente y tres cuartos; que el Cómic a Gritos ha sido y será un estercolero; que... Pero no. Todas estas opiniones son las que me impiden una vida honesta y templada. Luego me zumban los oídos y algunos se acuerdan de mis ancestros hasta la quinta rama del árbol genealógico. Y lo más tremendo de todo es que luego estas cosas se pagan. No me refiero al hecho de que cueste sus buenos cuartos. Vengo a significar que te señalas. Y te señalas tanto que tengo para mí por cierto que servidor, o sea, yo, no volveré a publicar en Planeta-DeAgostini. Posiblemente, tampoco en MegaMultimedia (si es que dura un rato más). En La Cúpula menos aún, pero aquí es que ni me interesa, oigan...

Es lo que se llama un progreso con molestias.

PASADO PESADO Y PRESENTE AUSENTE

Maravillas de la memoria. La primera vez que me metí a esto de editar fanzines tendría unos quince o dieciséis años. Recién había muerto Juan Pablo I, saquen cuentas. Mi primo el mermeladas y yo mismo, con la inútil ayuda de una minimprenta que regalaba la revista Spirou (caca de la vaca, la minimprenta, como todos los juguetes de la revista), nos montamos un invento llamado Sprint. Era un trabajo para subir nota. De Sprint apareció un único número que, quizá, guarde con usura el padre Turpín, aunque lo más probable es que se reciclase hace tiempo y alguno se haya limpiado el culo con él. Una lástima. Porque, aparte de un reportaje sobre el Papa bueno, incluía mi primera historieta: Sporrez-Man (una jocosa y conclusiva parodia de Spider-Man que plagiaba con descaro dibujos de Jan), además de caricaturas de algunos profesores de sexto curso del colegio La Inmaculada de Cartagena (conste que esto último no lo digo por presumir).

Tras Sprint hubo un parón. De fanzines, aclaro, no de dibujos. Yo siempre anduve dibujando esto y aquello hasta que mi hermano aprendió a hacerlo mejor que yo. Tan bien llegó a hacerlo el niño que vi el cielo abierto para volver a editar fanzines. Lo llamamos Lobothomía y nos hinchamos a hacer parodias. De películas, de tebeos, de series de tv. Con éste sí que llegamos a ganar unos durillos. Se vendía todo lo que fotocopiábamos. Una gozada. Hicimos a medias con Miguel Fernández y Mariano Saura un tocho de más de ochenta páginas, El hombre que mató a Konan, que, por desgracia, duerme el sueño de los justos. Comenzamos a colaborar con el Pasaba por aquí, el Quomic-Book y otros fanzines de más allá de la Venta de la Virgen. Y, cosas de la vida, nos llamaron de una editorial para empezar a trabajar para ellos.

Y tras Sprint, después de Lobothomía, y plenamente inmersos en la mal llamada “vida profesional del cómic” (porque de vida tiene tanto como de profesional), llegó Mea Culpa. Creo que es en una novela de Ken Follet donde la protagonista dice que parir un hijo es algo parecido a cagar un melón. Fina, la muchacha. Pues bien, obscenidades aparte, también parir un fanzine es vérselas con todo un sembrado de cucurbitáceas. Me vengo a referir a que para hacer fanzines hace falta tener ganas. Y cosas que decir. Y paciencia. Maravillas que saben quienes se han metido en estos berenjenales en alguna ocasión.

Si siguen mi consejo, que es gratis, embárquense al menos una vez en la vida en esto de los fanzines. Pero tampoco abusen. Lo poco gusta, y lo mucho, estorba. Un fanzine, por sí sólo, merece contemplación extasiada. Algo así como una idea con cuerpo. Yo echo de menos el Mea Culpa. Echo de menos las prisas de última hora, los cabreos al maquetar, los cartuchos de medias tintas, el ordenar las mil fotocopias (siempre con falta de toner) y el zumbido de oídos del que hablé hace un rato. Pero ahí lo dejo.

Como en el fondo de mi ser anida un opinador, no he podido cortar radicalmente con lo de expresar opiniones en voz alta o en negritas, que para el caso es lo mismo. Así que, aprovechando el ofrecimiento de el Torres, cuelgo una columna semanal en la página web de Sulaco Ediciones (http://www.sulacoed.com    www.sulacoed.com) titulada, nobleza obliga, Mea Culpa. Porque es lo mismo, pero diferente. Y me pregunto, ¿será ese el futuro de los fanzines?, ¿de los cutrezines? El asunto lleva ya unas seis u ocho semanas cuando escribo estas letras, y para mí que no acaba de cuajar.

Si ustedes acuden y hablamos del asunto, puede que pronto tengamos una respuesta. Mientras tanto, que vivan los fanzines, que vivan los lectores, que viva la facultad de opinar y criticar libre y constructivamente... y que vivan las mujeres con tetas (al menos, dos).


Hasta más ver.
LOBOTHOMIA

Los Lorente Bros. (Gregorio y Lorenzo Lorente Hernández) formaron durante la segunda mitad de los noventa hasta la primera década del siglo XXI, uno de los equipos más sugerentes y ácidos del panorama del humor y la crítica del cómic hispano. Si bien ambos dibujaban, Gregorio, cedió ese cometido a su hermano para desenvolverse en la creación de ideas plasmadas en divertidos o fantásticos guiones. Así pasaron del humor más ácido y descarnado a las aventuras de espada y brujería más insólitas.





Colaboraron con la malagueña Megamultimedia, en el tramo más importante de su trayectoria editorial, en cabeceras como Wet Comix, Barbariams o The Realm y, luego, seguirían con Planeta DeAgostini y su línea de cómics de bárbaros.


 








Pero, sus inicios, fueron en un fanzine donde exploraron mucho de todo ese potencial que, con los años, desarrollarían de manera exponencial hasta, incluso, tocar las Américas.









LOBOTHOMIA

Edita: Lobothomia (Gregorio Lorente Hernández)
Cartagena, 1994.
6 números (Nº 0 a 3 más dos especiales).
Tamaño: 30 x 21 cm.
Fotocopia B/N.
Número páginas: Nº 0 y 3: 24. Nº 1: 40. Nº 3: 32. Especial ‘Ya somos FANosos’: 8. Especial 'The X Files': 16.
Encuadernado con grapa.
PVP: Nº 0 y 3: 175 pts. Nº 1: 225 pts. Nº 2: 150 pts. Especial ‘Ya somos FANosos’: 50 pts. Especial 'The X Files': 100 pts
Depósito legal: MU-551-1992




Lorenzo Lorente Hernández, a los lápices, y Gregorio Lorente Hernández, guionizando, formaron un equipo temible parodiando toda película, serie o personaje de cómic visto y por haber. Dientes de Sable, Lobezno, Terminator, Arma letal, Expediente X o Predator todo fue susceptible de crítica de acoso y derribo, con ese particular humor que navegaba entre lo fino y lo grueso.




Cada número se aderezaba con ilustraciones de Lorenzo así como páginas de correo, artículos y críticas todo ello tamizado con humor. Lo único ajeno fueron un par de relatos literarios creados por el alicantino Rafael Martínez Pina.








Del número especial The X Files existió una versión anterior, aparecida en 1997, bajo el sello faneditor malagueño Pintamonas Asociados.



HUMOR DE ENTRE SIGLOS

Edita: Contraste. Centro de Preimpresión Digital S.L.
Murcia, 2003
Tamaño: 21 x 21 cm.
Color.
Número páginas: 172
Encuadernación con lomo y guardas.
Imprenta: Jiménez Godoy, S. A.
ISBN: 84-607-9618-3
Depósito legal: MU-2703-2003




Este grueso y lujoso libro editaba una selección de la obra del dibujante y humorista gráfico, también científico y pintor, lorquino Francisco Periago Jiménez “Xim”, ofreciendo una selección de viñetas humorísticas de sus 31 años en la profesión publicadas, principalmente, en el diario La Verdad entre 1991 y 2002, entre otros periódicos del Grupo Correo.

Abría el libro un texto, a modo de prólogo, del periodista García Martínez y una introducción sobre el autor y su obra profusamente ilustrada con sus primeros chistes gráficos y fotos de diversas épocas y momentos provenientes del archivo del autor, de ABC y de Enrique Martínez Bueso. La coordinación de la obra fue de la hija del autor Lucía Periago García.


FRANCISCO PERIAGO JIMÉNEZ
Lorca, 1946 – Murcia, 2011

Humorista gráfico que firmaba como Xim. Doctor en Ciencias Químicas, empezó con el humor gráfico en 1971 dentro de la edición de Lorca del diario La Verdad. Ausente bastantes años del dibujo por causas profesionales, lo retomaría, nuevamente, en el mismo diario, en 1983, compaginándolo con su actividad técnica en la prevención de enfermedades profesionales y la de profesor asociado de Toxicología de la Universidad de Murcia También ejerció otra de sus pasiones: la pintura, campo en el que realizó diversas exposiciones pictóricas.

Una selección de su obra fue editada en dos libros: Con sano humor (1998) y Humor de entre siglos (2003). Y en 2002 consiguió el prestigioso Premio Mingote que concede ABC, por la calidad de su trabajo.

CON SANO HUMOR


Edita: Fundación Hefame.
Murcia, 1998
Tamaño: 22 x 25,5 cm.
Color
Número páginas: 200
Encuadernación con lomo y tapa dura.
PVP: 1200 pts
Preimpresión: Contraste C.B.
Imprenta: Jiménez Godoy, S. A.
Depósito legal: MU-955-1998




Presentaba una selección de viñetas de humor relacionadas con el tema sanitario que fueron publicadas entre 1992 y 1998 en el diario La Verdad y en otros periódicos del Grupo Correo. Se alternabán noticias reales extraídas del diario, en página par, con la viñeta alusiva, en página impar.

El Grupo Hefame se dedica a la distribución de especialidades y artículos de parafarmacia a Oficinas de Farmacia y, a través de su Fundación, realizan labores de apoyo a la cultura y la investigación.


Obra del humorista gráfico Francisco Periago Jiménez “Xim” (Lorca, 1946 – Murcia, 2011). El libro estaba coordinado por Lucía Periago García, hija del autor, y presentaba, en su inicio, cuatro textos laudatorios realizados por Francisco J. Vicente Ortega, Presidente de la Fundación Hefame; Guzmán Ortuño Pacheco, Vicepresidente de la Fundación Hefame; García Martínez, periodista; y José A. Lozano Teruel, Catedrático de Bioquímica Molecular.